
Cuánto me gustaría hacer autorretratos en los que yo casi no salga, haciendo una pose que no me identifica, fumando cuando no lo hago, a la luz de la ciudad que duerme a mis pies
Fue en ese momento cuando se acercó suavemente a mi y me dio un beso en la cara, en la oscuridad, como si fuera una suave brisa. Abrí los ojos como pude por culpa del sueño y del cansancio y vi el aura que desprendía cuando se sentía segura de si misma. Me quedé después con los ojos cerrados, con esos colores y figuras de colores que se ven a oscuras después de un rato largo de luz fuerte. Rojo moviéndose, amarillo moviéndose, naranja moviendose, subiendo, bajando, formando figuras extrañas y entre ellas de nuevo su rostro, fielmente silueteado como si alguien con un pincel mojado en miles de colores hubiera dado una pincelada de luz al azar en la negrura de mi habitación.
Todo está claro
Ella siempre miraba la pared blanca mientras las demás la observaban de reojo enfadadas. Siempre tenía que aguantar las críticas de las demás mientras estaba segura que lo que tenía que mirar era la pared encalada y se decía: ¿Es que soy yo la única que lo ve todo claro?
El gato
Todas se quedaron impasibles mientras el gato jugaba con la hija menos la tatarabuela que aún no había olvidado que la había tenido en su vientre
